jueves, 31 de julio de 2014

Ruta con crampones por Svinafellsjökull y cascada Svartifoss (Parque Nacional de Skaftafell).

Ayer cuando llegamos a Skaftafell sabíamos que el día de hoy sería prometedor, pero una vez concluido podemos decir... ¡HA SIDO INCREIBLE!

Aunque empezamos a acumular cansancio de un día para otro no nos ha costado mucho madrugar, ya que teníamos organizado para las 9:30 una ruta de con crampones por una de las lenguas del glaciar Vatnajökull (Svinafelsjökull), el glaciar más grande de Europa en volumen (unos 3.000 km³), y que ocupa gran parte de Islandia.

Cuando hemos llegado al lugar de donde sale la visita parecía que íbamos a hacer la excursión nosotros 2 solos con el guía, pero al final han aparecido una pareja de Belgas y hemos hecho la excursión los 4, y la guía Sif (islandesa y con nombre de la mujer de Thor).
Su nombre impresiona más que ella, ya que ha resultado ser un poquillo sosainas jejejeje.

Nos han acercado en una furgonetilla hasta el inicio de la lengua del glaciar, y hemos hecho una primera parte andando, en la que incluye un paso por un "mierdapuente" de madera en el que sólo se podía pasar de uno en uno, y que me ha hecho pensar "madre mía, si esto empieza así como será el resto...". Al final no ha sido para tanto y, además, xOUe ha estado atento para que no me colase por ninguna grieta del glaciar jejejeje.


Una vez en el hielo, nos hemos puesto los crampones y nos han explicado unas nociones básicas de como avanzar cuesta arriba, cuesta abajo, de lado, haciendo el pino.... (esto último no, pero nunca viene mal).


La primera parte de la ruta a mi parecer ha sido la más compleja, ya que había que ayudarse de cuerdas e ir moviéndose con ayuda de mosquetones y piolet, sorteando innumerables grietas profundas y escarpadas.


Pasada la primera parte, el resto ha sido un maravilloso paseo sobre el hielo, con paradas para explicarnos la formación y evolución del glaciar (con historia mitológica de trolls incluída).


Como viene siendo normal en Islandia, todos los glaciares tienen un volcán debajo, por lo que la ceniza de las sucesivas explosiones le da al hielo ese color grisáceo en algunas zonas. Aún así, los colores azulados del hielo asomaban por todos lados, en especial en las grietas por donde desaparecían los riachuelos que corren por encima del glaciar.


Al fondo hemos podido ver el pico más alto de Islandia, Snaebred, con 2.110 metros de altura, y de acceso sólo apto para profesionales.


A la vuelta, parecía que íbamos improvisando el camino, sorteando grietas y creando con el piolet algunos escalones para facilitar el paso. Incluso hemos bebido agua del glaciar, bien fresquita, pura y limpia.


La verdad es que hay que vivirlo, porque ahora que lo voy escribiendo, se queda corto con la de sensaciones estupendas que hemos tenido. Y yo, de tanta tensión para clavar los crampones, tengo las piernas que no son mías (a xOUe eso no le pasa, puede con todo y más).

Como el regreso ha sido a mediodía, hemos ido a la caravana a cocinarnos algo para comer, y aunque nos ha empezado a entrar el amodorre y el cansancio, no nos ha costado ponernos de nuevo en marcha para ir a ver una catarata cercana.


La catarata de Svartifoss es una de las más conocidas de Islandia y tiene la peculiaridad de estar rodeada de columnas basálticas de color negro (por su origen volcánico). Y es tan conocida y peculiar, que sirvió de inspiración al arquitecto de la famosa iglesia de Reikjavic.


Nos hemos acercado todo lo que hemos podido, e incluso luego hemos seguido caminando por otro sendero, pero al rato hemos dado la vuelta ya que mis piernas empezaban a pedir un poco de descanso y siempre hay que reservar fuerzas para la vuelta.



Hoy volvimos a dormir en Skaftafell ya que es muy bonito, y durante la cena decidiremos si tenemos tiempo para quedarnos un poco más por esta zona, o si mañana seguir avanzando por los fiordos orientales.

Cansados y entusiasmados, ¡nos despedimos hasta mañana!.

xOUe y Nit.

miércoles, 30 de julio de 2014

De Vik a Skaftafell, o como hacer que un día mejore exponencialmente.

Anoche nos acostamos con la intención de madrugar un poco más de lo habitual y poder ir a ver las colonias de frailecillos en la playa de Vik. Y es que estos curiosos pajarillos suelen verse a primerísima hora de la mañana o a la última del día. Caprichos de la naturaleza.
Nos hemos despertado con muchas ganas, e incluso hemos decidido no desayunar para salir cuanto antes, así que hemos conducido un par de Km hasta la playa para luego hacer el resto del trayecto andando.

La playa a la que hemos ido, no sólo es peculiar por las colonias de frailecillos (puffins), si no también porque tiene unas curiosas formaciones de columnas basálticas, y las leyendas locas del lugar dicen que son trols petrificados.




La playa, de arena negra y con las columnas, nos ha parecido muy bonita, y además al llegar no había nadie, pero tampoco frailecillos. Por mucho que nos hemos dejado el cuello mirando para todos lados, sólo veíamos pasar gaviotas y más gaviotas. Menudo chasco!


Al rato nos hemos encontrado una familia de gallegos, cuyo cabeza de familia hablaba por los codos, tanto, que cuando nos hemos querido dar cuenta, la playa estaba llena de turistas que habían llegado en un superbús.

Resignados sin ver frailecillos, hemos hecho las fotos de rigor y hemos decidido desayunar (que ya era hora).
No sé si ha sido el sueño, el cambio de horario, o la ausencia de frailecillos, pero no teníamos el día muy fino. Más bien, nada fino.

Hemos aprovechado para ir al super y hacer minicompra, e intentar ver si hoy había suerte y pillábamos el liquor store abierto para comprar algo de cerveza. Y no, no lo ha habido, aquí sólo permiten comprar alcohol en estas tiendas, y sólo las abren 2 horas al día (están locos estos islandeses). El caso es que, esperando a ver si abrían el liquor store, nos hemos quedado sopas.

A lo tonto se nos ha ido prácticamente la mañana al traste sin haber hecho demasiado, así que hemos cogido caravana y resignados hemos tirado camino a Skaftafell (zona de glaciares al este de Islandia).

Y con cada kilómetro el día no ha hecho más que mejorar y mejorar, poco a poco, y según íbamos haciendo paradas para ver lo que nos iba descubriendo el camino.

La primera parada ha sido en una zona llamada Eldhraun, donde hemos parado en una zona en la que antiguamente había una granja que desapareció en una de esas erupciones volcánicas tan carácterísticas de esta isla.


En la zona, la gente se ha dedicado a hacer torrecillas con piedras volcánicas. Hemos aportado nuestras piedras, y de paso hemos evacuado nuestros esfínteres. Es una guarrería contar esto, pero en el páramo más llano es donde el intestino más aprieta. Y la verdad, que nos hemos reído un buen rato a costa de este momento (pedimos disculpas a nuestras madres por la guarrería, y al resto os aseguramos que nuestras madres se esforzaron por darnos una buena educación jajajaja)


Las siguientes paradas han sido para ver cataratas que nos íbamos encontrando al lado del camino, y en una de ellas hemos hecho un estupendo picnic para comer.
Al llegar había 4 chavales islandeses, dos de ellos subidos en un lado de la catarata y dispuestos a saltar. Nos hemos quedado bastante asombrados porque no parecía que la cascada tuviese profundidad suficiente para saltar desde esa altura (serían unos 6 metros).
El chico ha saltado enseguida, pero la chica, que por lo que nos han contado nunca había saltado, ha estado allí subida, petríficada por el miedo y helada de frío, durante más de una hora. (en la foto podéis ver a la chica en la parte de arriba a la derecha).


Mientras contemplábamos la escena, hemos aprovechado para comer sentados en el cesped, mientras de reojo, mirábamos a la chica temblar al borde de la catarata sin decidirse a saltar.

Después de una hora, y justo cuando ha aparecido un autobús de turistas, la chica ha saltado y ha caído sana y salva (ya pensabamos que se iba a romper la crisma porque del frío tenía que estar con pocas fuerzas para saltar).


Tras la comida, vuelta a la caravana y a seguir por la carretera descubriendo nuevos rincones islandeses.





El paisaje durante todo el trayecto ha sido increíble, ya que en la primera parte podíamos ver el glaciar Myrdalsjökull, y casi llegando a Skaftafell, y aunque lloviendo, veíamos al fondo el inmenso glaciar de Vatnajökull y varias de sus enormes lenguas (Skeidarárjökull, Skaftafellsjökull y Hvannadalshnjökull)


Al llegar a Skaftafell, y ya sin llover, hemos ido directos a buscar el camping, para poder organizar la excursión de mañana por el glaciar. Aquí todo cierra pronto así que no hemos tenido suerte, mañana a primera hora a ver si tenemos más suerte y podemos engancharnos a una excursión con crampones por la cima de alguno de los numerosos glaciares de la zona.

Y aquí acaba la crónica de un día normalito por Islandia jejejeje (algunos días los hacemos más suaves para no daros tanta envídia jajajaja).

Besos a todos! Pero hoy en especial... A Crishu (que estuvo por estas tierras), a Nanci (que nos conocemos poquito pero nos ha encantado que nos sigas), a Deo y Pablo (nuestros trotamundos preferidos), y a Enrique (a pesar de que este año se le han olvidado los chistes temáticos).

martes, 29 de julio de 2014

Alrededores de Eyjafjallajökull, el volcán de nombre impronunciable.

Esta mañana hemos despertado con lo que creíamos que era lluvia de nuevo, pero tras un vistazo nos hemos desperezado rápido porque lo que parecía lluvia eran unas ramas rozando la caravana. Nuestro primer día con buen tiempo!!

La primera parada en nuestro itinerario de hoy ha sido la cascada de Seljalandsfoss, cerca del volcán que entró en erupción en 2010. La cascada de más de 40 metros de altura se podía ver con facilidad desde la carretera principal (la 1 de circunvalación). El contraste del vapor de agua sobre el verde radiactivo de las montañas de alrededor es... sobrecogedor.


Y más se nos abrió la boca cuando vimos que un camino permitía pasar por detrás de la majestuosa cascada.


El viento racheado convertía la visita en toda una lotería, lo mismo salias seco o calado hasta los huesos. Un cambio repentino de viento hacía que casi la mitad del agua de la catarata se te viniera encima, más de uno ha salido con el flequillo planchado.


Nos hemos dedicado a hacer fotos chulas tanto de la zona como de nuestros clásicos saltos.



De camino a Skógar, hemos parado brevemente a ver el famoso volcán Eyjafjallajökull desde un centro de información que han puesto al lado de la carretera y en el que puedes visualizar unos videos de los efectos devastadores de la erupción del volcán.



La siguiente parada ha sido en la cascada de Skógafoss, a unos pocos kilómetros de la cascada anterior, y también visible desde la carretera de circunvalación de la isla. Si la anterior cascada nos había dejado la boca abierta, esta, ha hecho que toquemos suelo. Descomunal!! Una serie de saltos seguidos de aguas embravecidas, culminados con un último salto de más de 60 metros de altura y 20 de ancho.


Una escalinata rompepiernas permitía acceder a un mirador en la cima del lado derecho para comtemplar desde arriba la gran catarata.



Y desde el mirador se podía continuar por una senda rió arriba que permitían disfrutar de la garganta por la que transcurre el rió Skógá y contemplar otros saltos de agua más pequeños.


No contábamos con pegarnos una caminata con el estómago vacío (eran casi las 15h) pero aun así hemos querido coger la senda paralela a la garganta e ir haciéndonos fotos en cada mirador. Es fácil seguir andando cuando sabes que a la vuelta puedes saciar tu hambre en un Bistro-Bar al pie de Skógafoss donde anunciaban buena cerveza local y unas hamburguesas deliciosas. Como no... hemos caído, y con gusto! ñam ñam!

Para bajar la comida nos hemos vuelto a acercar a la cascada para tomar unas últimas fotos, no era plan de coger la MonsterVan nada más haberme terminado un tanque de cerveza Islandesa.




El siguiente salto en la carretera de circunvalación rumbo al Este, era ver si podíamos acceder de alguna forma al glaciar de Myrdalsjökull, un enorma glaciar situado sobre la caldera del volcán Katla. Una señal de tráfico nos indicaba que teníamos que dejar la comodidad de la carretera 1 y pasar a un camino de grava, y tanto a Nita como a mí nos vino a la cabeza una frase de los del alquiler de la caravana "No os metáis en carreteras marcadas con la letra F" (suelen ser de grava y sólo para 4x4)... Esta no tenía ninguna 'F', era la 226 a secas... Así que a tirar para el interior, primera marcha metida, aguantando las vibraciones y apretando el culo en los baches y agujeros.

Debimos de parecer muy decididos, porque al poco ya vimos que nos seguía por la misma carretera otra tímida caravana similar a la nuestra. La carretera transcurría paralela a la desembocadura del glaciar hacia el interior, rodeado de paisajes lunares y montañas de color verde radiactivo.

Una vez lo suficientemente cerca, dejamos la caravana y caminamos hacía la base del glaciar, que se podía ver ennegrecido por la ceniza de las últimas erupciones de los volcanes de la isla.
Nos esperábamos encontrar algo como nuestra visita al glaciar Franz Joseff de Nueva Zelanda en cuestión de "vamos a poder acercarnos pero nada más..."  pero tan pronto nos quisimos dar cuenta, estábamos caminando por encima del hielo del glaciar, rodeados de icebergs descomunales en pleno proceso de descongelación. Tal fue la impresión, que nos negábamos a aceptar que estuviéramos pisando hielo, por el color del mismo, negro como el carbón, y con restos de tierra y rocas esparcidas por todos sitios.




En una de las rutas de acceso a la base del glaciar, había un grupo de personas trabajando en desmontar un puente sobre el agua que unía dos icebergs.


Al preguntarles por lo que estaban haciendo, nos han comentado que la zona no era segura,  por lo visto la profundidad del agua en esa zona tenía 100m de profundidad, y el agua estaba pasando por debajo de los icebers de tan sólo 20 m por lo que podían romperse o darse la vuelta como un corcho. Así que, estaban desmontando el puente por el que pasaban los turistas y picando el iceberg para dejarlo libre a la deriva... La cara que se nos ha quedado sólo ha cambiado, a peor, cuando hemos escuchado como un cacho de hielo se rompía y caía al agua (10 minutos antes habíamos estado correteando por el glaciar ajenos al peligro).


El sitio es sobrecogedor e increiblemente bello, pero sabiendo que es tan poco seguro deberían poner alguna señalización para evitar accidentes, que no hay ni una! (hemos visto como unos niños alemanes saltaban por zonas de hielo poco gruesas y fiables).

Hoy pasamos la noche en un camping en el pueblo de Vik. Como solemos decir, un pueblo muy "picturesco".

Un abrazo a todos

xOUe & Nit


lunes, 28 de julio de 2014

El círculo dorado: Thingvellir National Park, Geysir y Gullfoss

Juraría que a las 5 de la mañana hacia sol... ¿Lo habré soñado? O debe ser que esta isla sólo es soleada cuando nosotros dormimos, porque a las 9 de la mañana llovía cual mil demonios.
Así que. entre la hora que era, y la lluvia, el cuerpo no nos pedía prisa para mojarnos y nos hemos ido desperezando lentameeeeeeen..- TOC TOC
¿Quién leches llama a la puerta de la caravana a estas horas?
Yo ni me he movido. Entre que por la mañana me cuesta reaccionar, y que ya de por sí en los momentos inesperados me quedo como un conejo al que le das las largas, no he hecho el más mínimo amago. Pero mi marido se despierta cual tigre de bengala, y ha saltado de la cama a la puerta, para encontrarse a un Ranger de Thingvellir, datafono en mano, y al que acariciaba como a un gato, mientras preguntaba si habíamos pasado noche allí.
Nos ha tocado pagar (era un precio simbólico), pero no ha sido hasta que nos hemos desperezado y xOUe ha salido a ver si podía comprar pan y de paso se ha pasado a pagar (ya que de momento hemos decidido ser legales, veremos dentro de una semana jejeje)

En el punto de información, nos han dado un mapa de la zona y hemos movido la caravana para acercarnos a ver la zona de Thingvellir donde se encuentra la famosa grieta entre las placas americana y europea.

Nada más coger la caravana, hemos pasado a dos chavales haciendo dedo, y hemos decidido parar para ver a donde iban. Eran dos belgas mochileros que llevaban 4 semanas por Islandia y ya iban de camino a Reykjavik para terminar su viaje.
Les hemos acercado lo que hemos podido, que no ha sido mucho, pero lo suficiente como para charlar un poco con ellos y que nos contasen su experiencia.

En la zona en la que les hemos dejado, que era la zona que íbamos a ver, había algunos turistas (un par de buses) y los belgas nos han comentado que era la vez que más gente habían visto en Islandia. Vamos, que aunque aquí sea temporada alta, esto es como decir que hay mucha gente en una playa  de Galicia en invierno.





Y hablando de gente, cada vez que nos cruzamos con algún personaje peculiar le pedimos que si se puede hacer una foto con nosotros.


Hemos estado andando por Thingvellir hasta el mediodía, bajo la lluvia, pero disfrutando del maravilloso y peculiar paraje de muros de piedra volcánica, caminos, recovecos y cascadas.









Hemos estado también en la zona donde muchos buceadores hacen inmersión en el rift, una grieta submarina de aguas azuladas y transparentes. Menuda pasada!!


Aunque nos ha dado la hora de comer, hemos decidido ir primero a Geysir y comer por la zona.
Una vez allí, hemos visitado la zona geotermal, que sin duda nos ha traído un montón de recuerdos de la isla norte de Nueva Zelanda.






En esta zona está el Geysir, el géiser que dió nombre al resto de géiseres del mundo, y que lanzaba un gran chorro de agua, hasta que los estúpidos humanos decidieron tirar piedras en su interior y lo taponaron.
Aún así hemos podido comprobar su borboteo, y notar el suelo temblar bajo nuestros pies.
En este lugar, hay varios géisers, pero el protagonismo se lo lleva el Strokkur que cada 4 minutos lanza un chorro de 15 a 30 metros de altura.
A mí personalmente me ha encantado uno más pequeño de color azul turquesa.


Tras la visita, nos hemos dejado llevar por el olor de la cafetería y hemos entrado para tomar un caldo de cordero y fish&chips.

Visto Geysir, teníamos que seguir la carretera para llegar a la gran catarata de Gullfoss, pero un despiste nos ha hecho coger la carretera en el sentido contrario.
Menos mal que hemos rectificado a tiempo, porque visto los increíble del sitio, hubiese sido una pena perdérselo.
Gullfoss, traducido como la catarata dorada, es la catarata más famosa de Islandia y que tiene un doble salto de agua. Por lo visto es interesante verla en un día soleado, ya que dicen que es de los pocos sitios donde puede contemplarse un buen arcoiris doble, pero el tiempo es el que es, y tocaba lluvia.





Tras esta catarata, se cierra lo que aquí se conoce como el Golden Circle (o Círculo Dorado), y hemos vuelto a la caravana para buscar un sitio más al sur donde pasar la noche.

Después de dos días en Islandia ya podemos decir que esta isla tiene 2 cosas grandes que sepamos de momento:

Los vehiculos de excursiones (como Big Foots) y los cuervos (como águilas)


Abrazos para todos y seguiremos informando!
Hoy de momento escribimos desde un pueblo que se llama: Hvolsvöllur.


^_^

xOUe & Nit