viernes, 8 de agosto de 2014

Aventuras en la Península de Snaefellsnes.

Hoy os contamos nuestro día de ayer, ya que se nos acabó la cuota de Internet sin previo aviso, y la hemos renovado hoy.

Ayer era un día de los que había que aprovechar al máximo y recorrer, andar y visitar toda la península de Snaefellsnes.

A primera hora de la mañana fuimos a hacer unas rutas por el Parque Nacional de Snaefellsjókull, y para acceder a ellas metimos la caravana por un camino de empedrado volcánico.


La primera parada fue en Raudhóll para hacer una ruta alrededor del cráter de un volcán, sí, otro volcán, en esta isla cada montículo es o ha sido un volcán. La ruta nos ha gustado mucho a pesar de que el viento soplaba tan fuerte que el recorrido por la cima del cráter tuve que hacerlo agarrada a la mochila de xOUe para no volarme.
La parte final del recorrido fue al lado de un riachuelo muy bonito que nos regaló algún salto de agua la mar de interesante.



Las siguientes paradas fueron para ver un par de cataratas, la primera la Cascada Klukkufoss, a tan sólo 20 minutos de donde aparcamos, y en la que nos motivamos tanto que hicimos la bajada de nuevo a la caravana corriendo por el sendero.




Vista esta catarata le tocaba el turno a Snekkjufoss, cuyo camino de acceso era tan llano que parecía increíble que en algún momento fuese a aparecer una cascada. Pero una enorme fisura en ese terreno tan llano nos descubrió el salto de agua que andábamos buscando.



Después de estas 3 bonitas visitas con sus correspondientes caminatas, desandamos el camino de tierra para volver a la carretera principal y poner rumbo al siguiente destino, la Playa de Djúpalónssandur. Esta playa tiene bastantes curiosidades, la primera el enclave en el que está, con un acceso a una playa de arena/piedra volcánica entre grandes rocas.


Al comienzo de la playa hay unas piedras, llamadas piedras de levantamiento, que antiguamente se usaban para medir la fuerza de los aspirantes a pescadores. Desde la más pequeña de 23 kg (fracaso), 54 kg (débil), 100 kg (fuerte), hasta la de 154 kg (muy fuerte), el levantar unas u otras condicionaba el ser apto o no para la vida en el mar.
Empezamos yo por la más pequeña y xOUe por la siguiente, ambos con éxito, y subimos cada uno a la siguiente de más peso, consiguiendo también levantarlas pero con dificultad. Eso sí, la de 154 kg no hay quien la mueva...



La última curiosidad de esta playa, es que en 1948 naufragó un pesquero inglés llamado Eding, por lo que la arena negra está cubierta de restos del naufragio y una cartel cuenta la historia de este evento y de los 5 tripulantes (de 19) que lograron salvar la vida.


Después de esta playa que tanto ha dado de sí, fuimos a Hellnar para visitar otro cráter, el de Bárdarlaug, aplanado y convertido en estanque por la acción del glaciar.


Hambrientos de las caminatas mañaneras fuimos a Arnarstapi para comer, y de paso visitar el lugar que Julio Verne hizo famoso en su "Viaje al Centro de la Tierra" y un curioso poste que muestra la distancia a distintas ciudades a través del centro de la tierra.



Después de la comilona que nos pegamos, yo pensé que teníamos un rato de digestión al volante, pero una zona a un lado de la carretera que parecía una cueva llamó la atención del marido "amante de las cuevas".
Efectivamente, se trataba de una cueva formada entre las rocas que las leyendas cuentan que vivía un semihombre/semitroll. Desde fuera la cueva, sobre la que revoloteaban cientos de pájaros, se veía impresionante, pero al poner un pié dentro la fascinación se ha multiplicado por mil.



El único problema, es que para poder andentrarte en la cueva, había que sortear una serie de rocas con cascadas, y en concreto, una de ellas marcaba el límite entre el turista normal y el turista "tengo los huevos enormes". Como xOUe pertenece a la segunda clase, se empeñó en que ambos sorteásemos esa cascada trepando por las rocas, pero mis piernas cortas no ayudan y tuvo que tirar prácticamente de mí, a la vez que otro turista me empujaba del culo para ayudar... Toda una estampa ridícula.


A partir de este momento, me declaré en huelga y no quise seguir avanzando, no por el problema de subir, si no porque ya pensaba que leches iba a hacer para bajar.
xOUe continuó junto con un chaval alemán, y siguió adentrándose en la cueva sorteando riachuelos y rocas hasta que dieron con una cascada que sólo podía pasarse escalando por una cuerda de nudos.
El alemán siguió, y xOUe decidió plantarse y, tras un rato, volver para que yo no me preocupase de no verle aparecer de vuelta.


La bajada fue un poco peliaguda, pero con ayuda pude hacerla, y por supuesto acabé con agua hasta las rodillas. De vuelta a la caravana, varios turistas nos preguntaban por la experiencia y xOUe con su fluido inglés les explicaba que había más allá de donde el resto habían llegado.

La última parada del día, antes de salir de la península de Snaefellsness, camino a Borgarnes fue en
Ytritunga, para acercarnos a la costa y ver si teníamos la suerte de ver algunas focas.
Nada más entrar en la zona costera y caminando unos pocos metros nos sorprendimos con una pareja de focas, a las que no les importó que les hiciésemos fotos e intentásemos flanquearlas por cualquier lado.
Vimos algunas focas más, pero sin duda estas eran las más cercanas y las más fáciles de captar con la cámara.


Y como el día ya no podía estirarse más, buscamos donde aparcar para pasar noche, tomar unas cervezas mientras escribíamos el post, e intentar no apenarnos porque ya nos va a tocar volver.

Nuestras aventuras por Islandia van llegando a su fin, pero los recuerdos y los buenos momentos se siguen acumulando.

Besos a todos,

xOUe&Nit


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